Este fin de semana he ido a ver a un amigo que vive en La Coruña, ... aterrizando en Santiago y llegando a Finisterra pasando por Muros, entre otros. Quería que me diera el aire y ya te digo si me dió. Eso sí, me pasé tres días despeinada.
Llegar a Muros fue casi como volver a casa; a una casa en la que nunca has estado. Como cuando identificas los paisajes de una novela que has leído y llegas al lugar dónde vivió el protagonista y paseas por las calles dónde conoció a su compañero de aventuras. Llegamos a Muros y me encantó, pero no tuve la sensación de llegar a un sitio nuevo.
Además antes de salir de Barcelona hablé con Santiago y le dije que se enrollara un poco con el tiempo, que por tres días que iba estar por ahí... tú dirás... Y mira, un hombre que por fin me hace caso, nos regaló un sol estupendo durante casi todo el fin de semana). Se despidió de mi con lluvia, eso sí, ¡no te vayas a creer chavalita que esto es Hollywood!. Y qué quieres que te diga... que me gustó y lo prefiero; que dar una última vuelta por la zona vieja con la lluvia esa "chirimiri" que normalmente no me entusiasma, fue más auténtico... y supongo que más gallego. Y lo recordaré bonito.
Eso sí, pude ver una de las puestas de sol más espectaculares que veré en mi vida en una playa con un nombre algo raro y que además me pidieron que manteniera en secreto, que si se sabe se llena y pierde ese encanto...
También pude ver horreos, pazos y palomares. ¡Qué cosa tan curiosa esto de los horreos!. Es que en Barcelona no tenemos...
Navajas, pulpo, crema de setas con ovo escalfado, croca, profiteroles (en cantidad escandalosa casi ;) y cremoso de chocolate con aceite de oliva y flor de sal han sido algunos de los pequeños placeres que han sustanciado mi estancia, aliñado con riberas del duero, mencías o albariños... y ¡qué rico el albariño!. Advertencia a los consumidores: el vino es un gran compañero pero mezclado con risas puede ser mortal (todo a la vez quiero decir).
Ha sido una suerte tener un guía autóctono que se conocía el terreno que pisaba y me ha enseñado cosas que sólo alguien como él podía enseñarme (y que en un momento dado se pone un delantal y se convierte en pinche).
Gracias Isma por la playa de nombre raro, la terracita del puente de San Alfonso y los rincones de cuento. ¡Cuando vuelvas a Barcelona nos tomamos una cañita... que al final no nos dió tiempo!.
http://www.youtube.com/watch?v=vy-N4jDdnjM
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